viernes, 20 de septiembre de 2013

Semblanza de Nuestra Señora de la Soledad de la Portería (2/2)

Vera efigie de Nuestra Señora de la Soledad
de la Portería que se venera en la Parroquia de
San Juan Bautista de La Laguna (Tenerife)
Realizada en el Siglo XIX de autor anónimo.
Por el Rvdo. D. José Luis Guerra de Armas, Párroco de San Francisco de Asís, Capellán de Nuestra Señora de la Soledad y Delegado de Liturgia de la Diócesis de Canarias.

Según una antigua tradición, era habitual que en las porterías de los conventos se construyera una capilla doméstica consagrada a la Santísima Virgen y esa costumbre se siguió también aquí al construir el primer convento, en la margen derecha del Guiniguada, en la que años después sería la capital.

Durante varios siglos estuvo Santa María de la Soledad oyendo, desde su austero retablo, las plegarias de los canarios que acudían a ella cruzando la portería y que, por su vecindad y localización comenzaron a denominar "Virgen de la Portería".

Siglo después, en el XVII, una lámpara, ofrendada por los hermanos Sánchez de Orellana, parpadeaba a todas horas delante de su hornacina y tras la candela de tea, formada por barrotes torneados, que permitían contemplar la imagen de la Virgen a todo el que entraba o salía del convento.

Con motivo de la desamortización, decretada por el Gobierno de la Nación en 1835 fue confiscado el convento y dispersada su comunidad y el convento cedido posteriormente al Ejército que estableció en él el Regimiento de Infantería. En 1842 los militares, invocando los altos intereses de la patria exigieron la entrega de la capilla y la Sagrada Imagen de la Virgen de la Soledad tuvo que ser trasladada a la Iglesia, convertido a la sazón en iglesia parroquial donde sigue venerándose en la actualidad con gran devoción y menos dificultades. No podemos olvidar que la capilla estaba en una zona a la que afectaba la clausura monacal y, por lo mismo, a las mujeres se les vetaba entrar, excepto los viernes y, excepcionalmente el Jueves Santo.

Sus novenarios a lo largo de los siglos, así como la procesión del Retiro y Silencio del Viernes Santo, siempre han sido momentos peculiares de expresión mariana. En dos ocasiones, predicó su novenario San Antonio María Claret, abriendo y cerrando las Misiones Generales, que impartió en la isla entre los años 1848 - 1849.

El 19 de marzo de 1964, por concesión pontificia, su Sagrada Imagen fue coronada en el pórtico de la Catedral, ante una plaza de Santa Ana repleta de fieles, por el obispo D. Antonio Pildain y Zapiain.

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